EDItorIal
A ello aportan también las redes interdisciplinarias, interun-i
versitarias y la internacionalización, que contribuyen a una
perspectiva más amplia, no para copiar, sino para aprender
de experiencias ajenas y adaptar lo que sea pertinente.
En las resoluciones de la Conferencia Regional de
Educación Superior (CRES+5) realizada por la UNES-
CO-IESALC en 2024, las delegaciones de los países
de América Latina y el Caribe:
«Refrendamos que la educación superior es un dere-
cho humano universal y un bien público social [...] Asimismo
[...] el acceso, el uso y la democratización del conocimiento
es un bien social, colectivo y estratégico, esencial para [...]
la emancipación social y la integración solidaria latinoame-
ricana y caribeña.»
Edgar Isch L
Aquí encontramos finalidades de la educación univers-i
taria que amplían la obligación de que las tres funciones
sustanciales caminen juntas. Pero también que el cono-
cimiento debe tener finalidades sociales y éticas, que el
diálogo de saberes profundice la democratización y avan-
ce de la ciencia y que las entidades universitarias son un
espacio promisorio para construir un mejor futuro.
La ciencia con consciencia es un instrumento
emancipador de los pueblos y las personas. La univers-i
dad que responda a esa consciencia puede, en gran me-
dida, administrar ese instrumento. Comprender esto nos
da una perspectiva mucho más amplia que el cumpl-i
miento de requisitos burocráticos cotidianos o la acción
limitada a los rankings. Profundiza y embellece la labor
del docente que investiga y del investigador que educa.
En el sentido expuesto, cada vez que hay un resultado
progresivo de la investigación, debe incidir en una inno-
vación consecuente, en cambios en el pensar y proceder.
Mucho espera nuestro país y pueblo de la universidad
ecuatoriana, y es en la formación integral y pertinente de
nuestros estudiantes, en la generación de conocimiento
y las propuestas innovadores en donde está la respues-
ta fundamental que podemos dar institucionalmente y
como integrantes de la comunidad educativa.
Docente de la Universidad Central del Ecuador.
Actualmente, Director General Académico de la UCE.
Investigación y Academia:
una relación inseparable
a historia académica revela un periodo en el que
predominaron tres modelos universitarios, defi-
L
nidos por sus objetivos y estructuras. El modelo
francés o napoleónico se centró en la gobernabilidad y
la formación de funcionarios; el alemán priorizó la inves-
tigación científica; y el anglosajón se orientó a satisfacer
las necesidades del sector productivo y empresarial.
Tal división hoy se muestra ajena a las necesida-
des y exigencias sociales de la educación superior, que
en nuestros días debe cumplir simultáneamente tres
funciones sustantivas: docencia, investigación y vin-
culación con la sociedad. Lograr que estas funciones
se presenten inseparables, es un reto que no siempre
se alcanza a cumplir, entre otras causas por el peso de
la tradición, en nuestro caso napoleónica, y porque, en
general, el cambio en las ideas dominantes se muestra
más lento que el que se presenta en la tecnología y sus
influencias en la vida social de las comunidades.
Sin embargo, el verdadero reto consiste en alcan-
zar una formación integral. Los nuevos profesionales
no solo deben estar preparados para el mercado labo-
ral, sino también para actuar como ciudadanos éticos
y propositivos; actores sociales cuyos valores promue-
van la justicia y el respeto a los derechos humanos.
Cada acción docente debe promover la investiga-
ción formativa, primero, y generativa después, a más de
aprovechar los resultados investigativos de la univer-
sidad publicados o como procesos de trabajo colabo-
rativo. Ningún escenario de investigación deja de ser
espacio formativo en lo teórico y en lo metodológico.
La Vinculación con la Sociedad y la práctica preprofe-
sional son igualmente espacios de formación integral y
plantean necesidades de investigación, fortalecimiento
académico y correlación de las tres funciones.
La investigación posibilita la generación de nuevos
conocimientos tanto en lo individual como en lo colect-i
vo. Nos da posibilidades de aportar con más intensidad
a la solución de los problemas sociales y del saber, obl-i
gación de la educación superior que debe guiar nues-
tra estructura formativa logrando la mayor pertinencia
posible. En la investigación avanzada la construcción
de nuevos conocimientos no puede estar aislada del
conjunto de tareas universitarias.
Un último aspecto, por ahora, que debe ser conside-
rado es la adecuada gestión del conocimiento. No traba-
jamos para nosotros mismos, encerrados en un claustro
universitario sin contacto con la sociedad en sus distin-
tas formas componentes: comunidades, culturas, em-
presas y actividades productivas, ambientes artísticos y
deportivos, familias y tantos otros. Por ello, la gestión de
conocimiento debe promover la ciencia abierta, el mayor
acceso posible al conocimiento, procesos de divulga-
ción científica permanentes y de inserción en la solución
de los problemas nacionales.
La universidad que está en formación ante los innu-
merables cambios y retos sociales, científicos y tecnoló-
gicos, deberá estar abierta a tomar riesgos para supe-
rar los límites actuales. El uso adecuado de las nuevas
herramientas tecnológicas, que deberá estar orientado
con claras perspectivas éticas y pedagógicas, es tal vez
el tema más comentado en el presente. Sin embargo,
más trascendente será que volvamos al principio y re-
flexionemos para qué existimos como universidad, para
qué educamos como docentes, para qué y cómo lleva-
mos adelante la investigación y la vinculación. En me-
dida que tengamos finalidades claras de nuestro ser y
hacer podremos dar las siguientes respuestas conside-
rando siempre nuestro contexto real.
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revista investiga uce | n.° 17 | año 2026